Abro esta nueva sección, aunque algunas entradas antiguas tengan cabida aquí, con una que no era la que tenía pensada; pero la actualidad manda.
Leo con estupor e indignación que crece por momentos una noticia en las páginas de nacional en un conocido periódico. La tal noticia transcribe, no sé si fielmente o no, una confrontación dialéctica en el último pleno del Congreso entre un miembro del mismo y el Presidente del Gobierno, en relación al hecho de que el ex tesorero del partido que tiene mayoría absoluta en el poder, y lo ejerce con absoluta soberbia como se verá, se encuentre encarcelado, imputado en diversos cargos por presuntos delitos fiscales varios, y el Gobierno de éste, nuestro triste país (o nación, o estado, o lo que sea que quiera usted llamarlo, no vaya a ser que alguien se sienta ofendido en sus carnes patrióticas, nacionalistas, soberanistas, federalistas, republicanas, etc), no dé explicaciones sobre dicho asunto.
Si alguien se extraña de que no aparezcan nombres, que no lo haga. Aquí no hablo de personas, sino de cargos con una responsabilidad, sea quién sea la persona o el partido que los ocupe.
El "diálogo", transcrito como aparece en prensa, es el siguiente:
(Congresista)
- La confianza en un país requiere de confianza en sus gobernantes y en sus instituciones. No se me ocurre un golpe mayor a la credibilidad de un país que tener en la cárcel al que fuera tesorero del partido que gobierna España, nombrado y mantenido en el cargo por el actual Presidente del Gobierno.
- Su silencio es bochornoso. Lo que se espera de usted son palabras y no silencio porque la palabra es el ámbito de la política y el silencio conduce a la sospecha y termina siendo complicidad.
(Presidente del Gobierno)
- Usted habla de lo que quiere y yo también.
Bueno, verá usted, señor Presidente del Gobierno:
Independientemente de que esté de acuerdo o no personalmente con la gestión del Estado que está realizando, lamento decirle que usted no tiene derecho a hablar de lo que quiera o decir lo que quiera. Usted tiene una responsabilidad y la OBLIGACIÓN de dar explicaciones a los que le han votado, y a los que no, directamente o a través de sus representantes, sobre cuestiones de importancia nacional, social y política que afecten o puedan afectar al conjunto de los ciudadanos. Usted cree que sólo tiene el derecho de defenderse ante acusaciones y escándalos que pongan en entredicho su gestión y la integridad de los miembros del Gobierno. Y es cierto, tiene ese derecho, pero por encima de eso a lo que no tiene derecho es a callar ante graves acusaciones de corrupción, financiación ilegal y gestión que encuentra una elevada oposición entre la población, aunque usted no quiera reconocerlo. No tiene usted derecho a callar y hablar de lo que quiera. Tiene usted la obligación moral y LEGAL de dar explicaciones a la sociedad que usted está gobernando.
Su desfachatez y falta de respeto hacia mí y hacia el resto de los ciudadanos es intolerable, vergonzosa e insultante, y refleja la falta de valor y de compromiso que tiene usted con la sociedad que lo ha elevado al lugar donde se encuentra. No tiene usted derecho a hacer lo que le venga en gana y a hablar de lo que le apetezca. Está usted obligado a RENDIR CUENTAS, por mucho que le pese.
Me siento asqueado y avergonzado ante la patética imagen que refleja, la soberbia que le inunda y la falta de respeto de que hace gala ante todo el conjunto de los que formamos esto que se llama España; catalanes, murcianos, valencianos, gallegos, vascos, andaluces...insulares y peninsulares.
No voy a pedirle que dimita y convoque elecciones anticipadas, entre otras cosas porque tiene tan poco sentido de la responsabilidad y se cree con tanto derecho a hacer lo que le venga en gana, que no creo que lo hiciese. Pero sí voy a pedirle...no, a EXIGIRLE, que cumpla con sus obligaciones y responda a las preguntas de la ciudadanía que le son hechas directamente o a través de representantes electos. Porque me debe usted explicaciones, señor Presidente del Gobierno. ME LAS DEBE, porque le pago su sueldo y trabaja usted para mí y para el resto de los españoles y, según su política, al que no funciona se le echa a la puñetera calle. Y no le consiento que se cague usted en mi cara y se limpie el culo con mis derechos.
Si no supiera que está usted sano, y que lo único que ocurre es que tiene la cara más dura que el hormigón armado y muestra un desprecio absoluto hacia la ciudadanía, diría que tiene usted un síndrome al que yo llamaría Barcewertnitis crónica, cuyo síntoma principal es "el pasarse por el forro sus obligaciones para con los ciudadanos y que se le coma la lengua el gato cada vez que alguien le pide responsabilidades sobre temas de los que no quiere hablar".
Atentamente suyo: uno de sus jefes.
- Su silencio es bochornoso. Lo que se espera de usted son palabras y no silencio porque la palabra es el ámbito de la política y el silencio conduce a la sospecha y termina siendo complicidad.
(Presidente del Gobierno)
- Usted habla de lo que quiere y yo también.
Bueno, verá usted, señor Presidente del Gobierno:
Independientemente de que esté de acuerdo o no personalmente con la gestión del Estado que está realizando, lamento decirle que usted no tiene derecho a hablar de lo que quiera o decir lo que quiera. Usted tiene una responsabilidad y la OBLIGACIÓN de dar explicaciones a los que le han votado, y a los que no, directamente o a través de sus representantes, sobre cuestiones de importancia nacional, social y política que afecten o puedan afectar al conjunto de los ciudadanos. Usted cree que sólo tiene el derecho de defenderse ante acusaciones y escándalos que pongan en entredicho su gestión y la integridad de los miembros del Gobierno. Y es cierto, tiene ese derecho, pero por encima de eso a lo que no tiene derecho es a callar ante graves acusaciones de corrupción, financiación ilegal y gestión que encuentra una elevada oposición entre la población, aunque usted no quiera reconocerlo. No tiene usted derecho a callar y hablar de lo que quiera. Tiene usted la obligación moral y LEGAL de dar explicaciones a la sociedad que usted está gobernando.
Su desfachatez y falta de respeto hacia mí y hacia el resto de los ciudadanos es intolerable, vergonzosa e insultante, y refleja la falta de valor y de compromiso que tiene usted con la sociedad que lo ha elevado al lugar donde se encuentra. No tiene usted derecho a hacer lo que le venga en gana y a hablar de lo que le apetezca. Está usted obligado a RENDIR CUENTAS, por mucho que le pese.
Me siento asqueado y avergonzado ante la patética imagen que refleja, la soberbia que le inunda y la falta de respeto de que hace gala ante todo el conjunto de los que formamos esto que se llama España; catalanes, murcianos, valencianos, gallegos, vascos, andaluces...insulares y peninsulares.
No voy a pedirle que dimita y convoque elecciones anticipadas, entre otras cosas porque tiene tan poco sentido de la responsabilidad y se cree con tanto derecho a hacer lo que le venga en gana, que no creo que lo hiciese. Pero sí voy a pedirle...no, a EXIGIRLE, que cumpla con sus obligaciones y responda a las preguntas de la ciudadanía que le son hechas directamente o a través de representantes electos. Porque me debe usted explicaciones, señor Presidente del Gobierno. ME LAS DEBE, porque le pago su sueldo y trabaja usted para mí y para el resto de los españoles y, según su política, al que no funciona se le echa a la puñetera calle. Y no le consiento que se cague usted en mi cara y se limpie el culo con mis derechos.
Si no supiera que está usted sano, y que lo único que ocurre es que tiene la cara más dura que el hormigón armado y muestra un desprecio absoluto hacia la ciudadanía, diría que tiene usted un síndrome al que yo llamaría Barcewertnitis crónica, cuyo síntoma principal es "el pasarse por el forro sus obligaciones para con los ciudadanos y que se le coma la lengua el gato cada vez que alguien le pide responsabilidades sobre temas de los que no quiere hablar".
Atentamente suyo: uno de sus jefes.

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