Sin rumbo definido
camino por la calle,
plagada de futuros
inciertos,
y mil flores
cruzan mi camino,
me rodean
dalias, narcisos,
madreselva,
de mil colores vestidas
olorosas, hermosas
emitiendo avisos.
Por mirar
mil flores,
campanillas, lirios,
estrellas,
por tocar, por rodear,
mil licores
que paladear,
infinitas fragancias
texturas, sabores,
olores...
Antes que mirar
el color de lilas,
margaritas, claveles,
abrazar las espinas
en la rosa
de tu talle
y sangrar por mil heridas
abiertas de ti
querría,
y de la amapola
de tu piel beber
por siempre embriagado
del poder
que tu cuerpo exhala...
al fin
morir desangrado,
arropado
por el iris violeta
que refleja tu mirada,
del azahar
de tu aliento
rodeado,
en que el azar
quiso
que embargado
me consuma.
Y que mil flores
adornen entonces
mi tumba,
cuando yazca inerte
en el lugar de descanso
que tu jardín cavó,
la más hermosa
de las flores,
cuando me miraste,
abrazaste,
y mi boca no habló.
Cita
"Y vosotros, antaño mis amigos, alzáis ahora el puñal contra mí y os postráis como perros ante amos que sólo desean que lamáis sus botas salpicadas de vergüenza, traición y sangre vertida de vuestros hermanos y hermanas. Ofrecéis en holocausto a los vuestros, y a mí, que os di de comer, me desgarráis las carnes y las devoráis con saña, dejando sólo los huesos blanqueados al sol de vuestra ignominia para que la parca las reclame. A vosotros os maldigo, y quieran los hados que sufráis injusticia igual en vuestras casas y que la bilis de vuestra cobardía se derrame sobre los cadáveres de vuestras familias."
De las Memorias de Yasid l´Vasara I. Crónicas del Interregno, Tomo 219. 9033 A.D.

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