Miedo tengo
de tocar los pétalos
de tu piel,
y separarlos
del tallo de tu cuerpo,
y que vuelen inalcanzables
llevados por un viento injusto.
Miedo de alcanzarte,
de rozarte,
y romper la trama
que perfecta ofreces
a quién descubrir sabe
el secreto de tu alma
de diamante.
¿Qué puedo hacer entonces
si me traspasas
como la luz al cristal,
reflejando en mil facetas
una vida plena,
imposibles de aferrar?
Sólo amarte,
aunque no estés ahí
ni tocarte pueda,
mirarte de lejos,
no sea que mis ojos
estimulen tus enojos.
Quererte
como se quiere al sol
que da vida,
aunque queme mis pupilas
si lo miro demasiado,
expuesto desnudo
mi interior frente a él.
Compartir que calientas
todo lo que te rodea,
que arrancas
ardientes brasas
por donde tus pies pasan
ligeros,
devorando la vida,
construyendo ilusiones,
levantando pasiones...
y olvidar mis miedos.
Cita
"Y vosotros, antaño mis amigos, alzáis ahora el puñal contra mí y os postráis como perros ante amos que sólo desean que lamáis sus botas salpicadas de vergüenza, traición y sangre vertida de vuestros hermanos y hermanas. Ofrecéis en holocausto a los vuestros, y a mí, que os di de comer, me desgarráis las carnes y las devoráis con saña, dejando sólo los huesos blanqueados al sol de vuestra ignominia para que la parca las reclame. A vosotros os maldigo, y quieran los hados que sufráis injusticia igual en vuestras casas y que la bilis de vuestra cobardía se derrame sobre los cadáveres de vuestras familias."
De las Memorias de Yasid l´Vasara I. Crónicas del Interregno, Tomo 219. 9033 A.D.

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