Cita
"Y vosotros, antaño mis amigos, alzáis ahora el puñal contra mí y os postráis como perros ante amos que sólo desean que lamáis sus botas salpicadas de vergüenza, traición y sangre vertida de vuestros hermanos y hermanas. Ofrecéis en holocausto a los vuestros, y a mí, que os di de comer, me desgarráis las carnes y las devoráis con saña, dejando sólo los huesos blanqueados al sol de vuestra ignominia para que la parca las reclame. A vosotros os maldigo, y quieran los hados que sufráis injusticia igual en vuestras casas y que la bilis de vuestra cobardía se derrame sobre los cadáveres de vuestras familias."
De las Memorias de Yasid l´Vasara I. Crónicas del Interregno, Tomo 219. 9033 A.D.
lunes, 28 de mayo de 2012
martes, 15 de mayo de 2012
Miedo
Miedo tengo
de tocar los pétalos
de tu piel,
y separarlos
del tallo de tu cuerpo,
y que vuelen inalcanzables
llevados por un viento injusto.
Miedo de alcanzarte,
de rozarte,
y romper la trama
que perfecta ofreces
a quién descubrir sabe
el secreto de tu alma
de diamante.
¿Qué puedo hacer entonces
si me traspasas
como la luz al cristal,
reflejando en mil facetas
una vida plena,
imposibles de aferrar?
Sólo amarte,
aunque no estés ahí
ni tocarte pueda,
mirarte de lejos,
no sea que mis ojos
estimulen tus enojos.
Quererte
como se quiere al sol
que da vida,
aunque queme mis pupilas
si lo miro demasiado,
expuesto desnudo
mi interior frente a él.
Compartir que calientas
todo lo que te rodea,
que arrancas
ardientes brasas
por donde tus pies pasan
ligeros,
devorando la vida,
construyendo ilusiones,
levantando pasiones...
y olvidar mis miedos.
de tocar los pétalos
de tu piel,
y separarlos
del tallo de tu cuerpo,
y que vuelen inalcanzables
llevados por un viento injusto.
Miedo de alcanzarte,
de rozarte,
y romper la trama
que perfecta ofreces
a quién descubrir sabe
el secreto de tu alma
de diamante.
¿Qué puedo hacer entonces
si me traspasas
como la luz al cristal,
reflejando en mil facetas
una vida plena,
imposibles de aferrar?
Sólo amarte,
aunque no estés ahí
ni tocarte pueda,
mirarte de lejos,
no sea que mis ojos
estimulen tus enojos.
Quererte
como se quiere al sol
que da vida,
aunque queme mis pupilas
si lo miro demasiado,
expuesto desnudo
mi interior frente a él.
Compartir que calientas
todo lo que te rodea,
que arrancas
ardientes brasas
por donde tus pies pasan
ligeros,
devorando la vida,
construyendo ilusiones,
levantando pasiones...
y olvidar mis miedos.
domingo, 13 de mayo de 2012
Recuerdos de un futuro imperfecto
El aire parpadea a mi alrededor
cuando apareces
volviéndose espeso, irreal,
y se nubla el horizonte
al escuchar tu risa
vibrando en el hueco
imposible de llenar
que dejas al pasar.
Pero dime
¿qué te hace temblar?
¿qué te hace vibrar?
¿qué mueve tu pelo
y hace girar el mundo a tu alrededor
como en un tiovivo sin fin
lleno de estrellas fugaces
cruzando mi cielo?
Las cosas son distintas
vuelven a ser igual
y vuelven a cambiar
con el ondular
de tus caderas
pasando frente a mí
enloqueciendo mis pupilas
incapaces de enfocarte
como al rayo en la tormenta.
Pero dime
¿a qué le temes?
¿qué te hace pensar?
¿qué te hace volar en un torbellino
enloquecido de pasiones
dolores, alegrías y pasajes
que conducen a lo más recóndito,
al lugar salvaje?
Y el mundo gira
a nuestro alrededor
ajeno al movimiento
del momento que pasa
y que arrasa impasible
lo que creíamos cierto.
Pero dime
¿cómo son tus sueños?
¿cómo tu libertad sin dueño?
¿cómo tus anhelos
de un futuro perfecto
sin ver que la hermosura
la tienes
en un mundo imperfecto?
cuando apareces
volviéndose espeso, irreal,
y se nubla el horizonte
al escuchar tu risa
vibrando en el hueco
imposible de llenar
que dejas al pasar.
Pero dime
¿qué te hace temblar?
¿qué te hace vibrar?
¿qué mueve tu pelo
y hace girar el mundo a tu alrededor
como en un tiovivo sin fin
lleno de estrellas fugaces
cruzando mi cielo?
Las cosas son distintas
vuelven a ser igual
y vuelven a cambiar
con el ondular
de tus caderas
pasando frente a mí
enloqueciendo mis pupilas
incapaces de enfocarte
como al rayo en la tormenta.
Pero dime
¿a qué le temes?
¿qué te hace pensar?
¿qué te hace volar en un torbellino
enloquecido de pasiones
dolores, alegrías y pasajes
que conducen a lo más recóndito,
al lugar salvaje?
Y el mundo gira
a nuestro alrededor
ajeno al movimiento
del momento que pasa
y que arrasa impasible
lo que creíamos cierto.
Pero dime
¿cómo son tus sueños?
¿cómo tu libertad sin dueño?
¿cómo tus anhelos
de un futuro perfecto
sin ver que la hermosura
la tienes
en un mundo imperfecto?
Recuerdos de un pasado imperfecto
Bajo la influencia de los vapores etílicos de tres tequilas con cocacola paso, de vuelta a casa, frente al abandonado edificio de la Cruz Roja, y no puedo evitar recordar al antiguo amigo con el que una vez visité, linterna en mano a las tantas de la noche, tras haber salido a hurtadillas de nuestras respectivas casas, el edificio anexo (creo que antigua morgue y sala de autopsias), hoy en día inexistente y ya entonces en ruinas, cuya entrada coronada por el as de picas evocaba noches de misterio y aventura.
Recuerdo una época en que fuimos íntimos. Él me descubrió, en un paseo al cementerio de Santa Lucía, al gran Isaac Asimov y la trilogía de La Fundación, abriendo el mundo de la ciencia ficción a mi mente, y la colección 1984, de Toutain, con dibujantes fantásticos que influyeron enormemente en mi concepción de lo que significa plasmar en imágenes impresas historias llenas de fantasía. Compartimos curso de informática cuando el Spectrum de Sinclair era lo más puntero, junto al Commodore 64, y pasábamos las tardes frente a nuestro Spectrum de 48k imaginando líneas de programa con las que reflejar nuestras locas ideas sobre un mundo fantástico que aun se encontraba en pañales.
Quiso el destino que, siendo como éramos orgullosos en nuestra juventud, e ingenuos sobre lo que los estúpidos detalles pueden hacer con las personas, tuviéramos un choque de actitud que nos condujeron al desastre.
Habiendo quedado para ver la procesión del Encuentro me dirigí a su casa como habíamos quedado el día antes. Llamé al interfono y no obtuve respuesta. Estando la puerta del edificio abierta subí a su casa y llamé repetidas veces, llegando a despertar a su abuela, y a él, que en lugar de abrir y decir que no le apetecía venir, quitó los plomos de la casa para que no pudiese insistir con el timbre. Cabreado como un mono, y con el espíritu del futuro Macgyver en mi mente, no se me ocurrió una idea más estúpida que colocar un palillo en el interfono de la calle sabiendo que no dependía de la instalación eléctrica de la casa, y que no dejaría de sonar hasta que bajase a quitarlo. Seguidamente me fui y vi la procesión yo solo.
Ni qué decir tiene que después de aquello no volvimos a cruzar palabra durante muchos años. Hasta que por casualidad nos vimos en una fiesta donde los hados dispusieron que nos encontráramos en disposición de mirarnos a la cara y reconocer nuestros errores. No recuerdo muy bien qué nos dijimos, sólo que nos pedimos disculpas mutuamente por nuestros comportamientos, y que pasamos una noche divertida recordando antiguas andanzas, sintiendo la culpa y el perdón a parte iguales. No volvimos a retomar la antigua amistad, no obstante, aunque seguí más o menos de cerca sus andanzas a través de amigos comunes.
Algunos años después él había pasado por un par de sectas, su padre había ido a buscarlo un par de veces a Alemania o Suecia, no recuerdo bien, y me contaron que se pasaba los días mirando al mar de pie en la playa durante horas. Hasta que un día lo encontraron muerto en la puerta de su casa de la playa por causas naturales. Creo que contaba unos veintialgo años de edad. Recuerdo la profunda tristeza que me embargó, aun habiendo perdido la íntima amistad que un día nos unió.
Aun lo recuerdo de vez en cuando en noches como ésta y siento la culpabilidad de no haber podido comprender la actitud de una persona a la que consideraba mi amigo. No obstante hoy agradezco enormemente haber tenido la oportunidad de haber podido hablar con él y "arreglar", en la medida de lo posible, aquella actitud infantil propia de nuestra edad que, en unos veinte minutos escasos, echó por tierra una relación con una persona con la que me sentía identificado y que tanto me aportó en un momento determinado, y que influyó tremendamente en mi concepción de la literatura fantástica, la amistad y los errores del ser humano. Y me doy cuenta de la tremenda suerte que tuve conociéndolo y pudiendo disculparme a tiempo por los errores cometidos en un momento de soberbia.
Para ti, mi antiguo amigo, mi recuerdo y mi respeto.
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