Cita


"Y vosotros, antaño mis amigos, alzáis ahora el puñal contra mí y os postráis como perros ante amos que sólo desean que lamáis sus botas salpicadas de vergüenza, traición y sangre vertida de vuestros hermanos y hermanas. Ofrecéis en holocausto a los vuestros, y a mí, que os di de comer, me desgarráis las carnes y las devoráis con saña, dejando sólo los huesos blanqueados al sol de vuestra ignominia para que la parca las reclame. A vosotros os maldigo, y quieran los hados que sufráis injusticia igual en vuestras casas y que la bilis de vuestra cobardía se derrame sobre los cadáveres de vuestras familias."
De las Memorias de Yasid l´Vasara I. Crónicas del Interregno, Tomo 219. 9033 A.D.


jueves, 29 de marzo de 2012

Alpha y Omega

¿Dónde se encuentra
el final del camino,
y dónde empieza?
La meta soñada,
la música en mis oídos,
el brillo fulgurante,
al final de la tormenta la playa,
el deseo de un trayecto
interminable,
de que acabe y comience
una y otra vez de nuevo el viaje.
Y comienza y termina,
acaso sin final
ni principio,
sólo la vida,
un fugaz encuentro eterno
de miradas encontradas,
talladas en roca y cristal,
opaco
transparente
sólido
quebradizo.
La primera y la última
de veces en una fundida,
es ahora, el futuro y el pasado,
entremezclando sin sentido
mil líneas inconexas
que están por llegar
y ya se han ido.
Me conducen a la perfección
del lugar donde retornan los pensamientos
donde descansan los recuerdos
y se esconden ,
donde acabar la búsqueda
para encontrar,
mientras camino a tu lado,
nuevas preguntas que gozar
y la sensación
de nuevas lindes que saltar,
las mismas de siempre,
diferentes día tras día
que son hoy.
Y me guían
al frugal momento
en que disfruto tu llegada y tu ida,
con un lamento,
y la alegría
del hoy que es mañana,
del mañana que es ayer,
del tiempo parado en un instante
donde todo es posible
y lo distante se hace cercano,
mezclando ciencia con lo arcano
de saberes olvidados,
sentimientos encontrados,
ligados emoción y realidad,
la certeza de no saber,
la duda de creer,
mientras miro a lo alto,
incrédulo de mi suerte
por conocerte,
por tenerte
en mi vida,
donde refulges,
ígnea en todo tu esplendor,
mirando
compartiendo
señalando,
el principio y el final del camino
que hoy recorro.

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