El navegante enloquece
atrapado en el navío
en su larga travesía
solitaria
rumbo al horizonte.
Siempre el mismo,
siempre cambiante.
El sol sale y se pone
día tras día
y sus ojos se enturbian
de salitre y lágrimas
bajo la luz abrasadora
que domina el cielo.
Sigue su rumbo enloquecido
el navegante
inconsciente y decidido
a donde le espera la muerte,
cada vez mas cerca,
siempre igual de lejos,
en el horizonte
interminable,
inalcanzable.
Cita
"Y vosotros, antaño mis amigos, alzáis ahora el puñal contra mí y os postráis como perros ante amos que sólo desean que lamáis sus botas salpicadas de vergüenza, traición y sangre vertida de vuestros hermanos y hermanas. Ofrecéis en holocausto a los vuestros, y a mí, que os di de comer, me desgarráis las carnes y las devoráis con saña, dejando sólo los huesos blanqueados al sol de vuestra ignominia para que la parca las reclame. A vosotros os maldigo, y quieran los hados que sufráis injusticia igual en vuestras casas y que la bilis de vuestra cobardía se derrame sobre los cadáveres de vuestras familias."
De las Memorias de Yasid l´Vasara I. Crónicas del Interregno, Tomo 219. 9033 A.D.

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