Canto a la vitalidad sin freno
Llego, vuelvo, me voy...
cargo, descargo corriendo
cruje en mi espalda un lamento
muerto al instante con el intento
por ser quien soy,
por robarle alas al tiempo.
Tengo, recibo, doy...
y mientras voy, vengo
y rauda me levanto
y urgente me siento
colocando, ordenando y disiento
de mis tareas, logros,
de mis largos sentimientos.
Recojo, ordeno, ay...
otro día completo,
otro conjunto perfecto.
Te llevo, te traigo, estoy
rauda como el viento,
conjuntando el invierno
con la primavera que siempre
me late por dentro.
Corrijo, declamo, aprendo...
de nuevo me voy,
vuelvo corriendo.
Ejercicio, la compra, Dry...
tecleo con ensañamiento.
Cocino, os arropo,
os miro con arrobamiento,
permitiendome disfrutar
de un momento intenso.
Rugiendo el huracán
de verte, no verte,
de palpitar arropada,
desear lo que acaba
o acabar sin sufrimiento,
intimidad disfrutada,
penetrar en el entendimiento
o alejarme a tiempo.
Tanta pasión, emoción, aliento...
ir, venir, desliar, aventajar
aprovechar la vida sin tiento
enmadejan con saña
mis pensamientos.
¿Dónde estoy, dónde voy,
qué cojo, qué dejo, quién soy,
qué estaba haciendo?
¿Dónde están las malditas llaves
que llevaba en las manos
hace sólo un momento?
Cita
"Y vosotros, antaño mis amigos, alzáis ahora el puñal contra mí y os postráis como perros ante amos que sólo desean que lamáis sus botas salpicadas de vergüenza, traición y sangre vertida de vuestros hermanos y hermanas. Ofrecéis en holocausto a los vuestros, y a mí, que os di de comer, me desgarráis las carnes y las devoráis con saña, dejando sólo los huesos blanqueados al sol de vuestra ignominia para que la parca las reclame. A vosotros os maldigo, y quieran los hados que sufráis injusticia igual en vuestras casas y que la bilis de vuestra cobardía se derrame sobre los cadáveres de vuestras familias."
De las Memorias de Yasid l´Vasara I. Crónicas del Interregno, Tomo 219. 9033 A.D.
martes, 21 de febrero de 2012
domingo, 5 de febrero de 2012
Eslabón
Encadenado a mi almadeambulo distante
entre muros de laberinto
de realidad tejido.
Arrastrando
eslabones de acero
piedra, plomo
ya elaborados.
Y cuando llegue
el momento dado
de metal por fundir.
Eslabones pesados
de vida forjados.
De sentimientos,
de lamentos,
de esperanzas,
de alabanzas,
de palabras,
de silencios
encontrados.
Frente a frente,
eslabones de verdades,
de mentiras,
calladas y dichas
por otros y por mí.
De un puzle fichas
imposibles de encajar.
De vidas distintas
pero mias,
todas en la misma caja,
peleando por un sentido.
Este lado con el otro
esta pieza aquí
la otra allá
que mientras coloco defino
una forma extraña
cuando miro.
Paisaje que cambia
mientras camino,
diseñado por mí
mientras me inclino,
recogiendo metal
a mi paso
con que forjar
el siguiente eslabón
en mi alma
del éxito o del fracaso.
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