Cita


"Y vosotros, antaño mis amigos, alzáis ahora el puñal contra mí y os postráis como perros ante amos que sólo desean que lamáis sus botas salpicadas de vergüenza, traición y sangre vertida de vuestros hermanos y hermanas. Ofrecéis en holocausto a los vuestros, y a mí, que os di de comer, me desgarráis las carnes y las devoráis con saña, dejando sólo los huesos blanqueados al sol de vuestra ignominia para que la parca las reclame. A vosotros os maldigo, y quieran los hados que sufráis injusticia igual en vuestras casas y que la bilis de vuestra cobardía se derrame sobre los cadáveres de vuestras familias."
De las Memorias de Yasid l´Vasara I. Crónicas del Interregno, Tomo 219. 9033 A.D.


martes, 27 de septiembre de 2011

Adelante

Pies descarnados avanzan insensibles
de guijarros incrustados
que ya no duelen
pues forman parte 
de huesos, tendones y nervios.
Amalgama de sangre, carne y tierra
sustentan la vida
que impulsa sus pasos
adelante, siempre adelante.
Un impacto en su mejilla
y la sombra furtiva
entre las dunas
esconde la mano,
con la otra acaricia la herida.
Ya no recuerda las veces
que ha ocurrido
ni hace cuanto
que ya no duelen
como antes dolían.
Adelante, siempre adelante
encorvada de responsabilidad
rictus por sonrisa
decisión en el corazón
salvavidas de un Titanic
supuesto insumergible
que desaparece
en la noche ante sus ojos.
Otra piedra la golpea
esta vez en la espalda
y ni siquiera se vuelve
pues sabe lo que la sigue
desde hace tanto ya.
El muro infinito
que tan lejano parecía
se agranda ante sus ojos
empañados de perlas
que el fuego que la impulsa
evapora antes de que se deslicen
por sus mejillas.
Cuando llega, la roca
golpea contra roca
sin herirla esta vez.
Se vuelve.
Protege su espalda
y a los suyos
contra sillares sin resquicios
a los que aferrarse.
Observa el camino recorrido,
frondoso en la lejanía,
yermo al final.
Sobre el muro huele a musgo
savia, ámbar y tierra mojada.
¡Nunca más!-grita
y antes de emprender
la escalada terrible
que la llevará
a un camino desconocido
se apresta a defenderse.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Sin palabras

No quiero palabras
embravecidas de vientos
preñadas de sentido
Sólo quiero tus ojos
de mil soles llenos
brillando sobre mi sombra
No quiero palabras
que muevan el jardín
cubierto de otoño
Sólo quiero tu piel
brillando bajo las gotas
del rocio de mis ojos
No quiero palabras
quebrando el frágil cristal
que refleja tu silueta
Sólo quiero tus manos
llenas de experiencias
leyendo mi piel
No quiero palabras
que rujan en mis oidos
haciendo zozobrar mi alma
Sólo quiero una hoguera
sobre mi
derritiendo la escarcha
No quiero palabras
sólo sentir
lo que no tiene palabras