Cita


"Y vosotros, antaño mis amigos, alzáis ahora el puñal contra mí y os postráis como perros ante amos que sólo desean que lamáis sus botas salpicadas de vergüenza, traición y sangre vertida de vuestros hermanos y hermanas. Ofrecéis en holocausto a los vuestros, y a mí, que os di de comer, me desgarráis las carnes y las devoráis con saña, dejando sólo los huesos blanqueados al sol de vuestra ignominia para que la parca las reclame. A vosotros os maldigo, y quieran los hados que sufráis injusticia igual en vuestras casas y que la bilis de vuestra cobardía se derrame sobre los cadáveres de vuestras familias."
De las Memorias de Yasid l´Vasara I. Crónicas del Interregno, Tomo 219. 9033 A.D.


domingo, 28 de agosto de 2011

Palabras


Palabras
que gritan en mis dedos
y mueren en mis labios
en tinta invisible escritas
palabras que quedan en blanco
palabras
que nada dicen y expresan todo
silencios a todo volumen
gritos que nadie escucha
palabras ciegas
palabras
devoran mi interior
palabras mudas en voz alta
que se atragantan y te ahogan
que matar por dentro
que viven por sí solas
palabras
al derecho y vueltas del revés
cacofonía  absurda
de sentido pleno
palabras de locura
palabras


jueves, 4 de agosto de 2011

Olvido y presencia

Por tí el olvido,
por mí tu presencia.
Tu felicidad ausente,
tu alegría al verme.
Tus ojos sin mirarme,
tus manos en mi rostro.
Hambre saciada en otro,
pasión bajo mis dedos.
Tus palabras en el aire,
un susurro junto a mí.
Tus labios lejanos,
tu lengua rompiendo mi boca.
Tu pelo al viento,
un cabello en mi almohada.
El eco de mi lamento,
un gemido en mis oidos.
Un escrito distante,
tu pluma en mi piel.
Hola cómo estás,
me muero por verte.
Un saludo en el portal,
un te quiero al despertar.
Una cena con amigos,
dos tés en la mesa.
Tus huellas en la arena
para no seguirlas,
tu sombra en mi espalda
para compartirla.
¿Cómo desear a la vez
tu éxito en mi ausencia
y tu esencia junto a mí?

       

miércoles, 3 de agosto de 2011

Náufrago


Encallado en la saliva
de tu boca
las velas desgarradas
se mecen
levemente mantenidas
por tu aliento esquivo.
Recojo del naufragio
lo que pueda ser salvado
y comienzo la escalada
por tus pechos
de fina arena
entre mis dedos aferrada.
Asciendo tu vientre
perdiendo mi agua
a cada paso implacable
en mi esfuerzo
por encontrar una salida.
Atravieso el vergel
de tu pubis
hasta la fuente
que sacia mi sed
y así llego a la atalaya
desde donde oteo
el horizonte lejano.
Pero entonces veo, al fin,
el lugar donde la providencia
me ha hecho naufragar
y me oculto de los palos
que surgen lejanos
en un océano infinito
e inmisericorde
buscándome
creyéndome perdido
como yo me creía.
Un golpe de viento me arrebata entonces
y me devuelve al mar.

Vida


Vencido al ocaso
la muerte te esquiva
la vida te sigue de cerca
pegada a tu cuerpo
una sombra sardónica.
Te dice: no es tu tiempo
sufre los felices días
saborea el dolor de las noches.
¿Y mis ojos? susurras.
Abiertos por siempre
en la cegadora llama
de un sol que consume
los huesos ya descarnados.
¿Y mis palabras? sollozas.
Perdidas para siempre
en la hoja que se mece
sin rumbo
rechazada por la rama.
¿Y mi aliento? ruegas.
No sabrás si consumido
en tu garganta de ceniza
o derramado en otra boca.
¿Y mi vida? gritas.
Aquí, a tu lado
perenne en tu pecho
aferrada a tu pesar.
Pero no temas
todo llega
saborea mi regalo
mientras puedas
pues nada es eterno.
Pero mientras miro
todo permanece.